miércoles, octubre 25, 2006

Bécquer. Sesión para enamorados

Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!
¡No pudo ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!
¡No pudo ser!
Hermosa tú, yo altivo:acostumbrados
uno a arrollar,el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable
el choque...
¡No pudo ser!
Y el segundo:
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo
preguntas? Poesía... eres tú.
Hay un momento, en la vida de todo hombre que llega el amor y entonces, se copia a Bécquer, o se memoriza y luego se recita, para que ella crea que eres un buen poeta, que sabes de amor tanto como este poeta sevillano, pero todo es mentira, ni tu eres poeta ni has escrito eso. Entonces, ella se enamora de la poesía y de Bécquer, hasta el punto de dejarte plantado en el parque con una rosa en la mano. Como decía Lope de Vega: esto es amor, quien lo probó lo sabe.

P.D: Que conste que enamorarse de Bécquer es mejor que enamorarse de muchos otros bestiajos. La verdad es que era guapete, ¿verdad?

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